La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas y Siria acordaron reforzar la cooperación para localizar y destruir las armas químicas restantes de la era de Assad durante conversaciones celebradas en Damasco el 13 de octubre, informó la OPAQ. El acuerdo impulsa una labor de verificación en curso; no cierra el expediente de las armas químicas del país.

La directora general, Sabrina Dallafior, se reunió con el ministro de Exteriores, Asaad al-Shaibani, para abordar ese trabajo. El comunicado de la OPAQ sobre la reunión describe un compromiso compartido de eliminar el material restante, pero no anuncia un nuevo calendario de inspecciones ni una fecha límite de destrucción.

Un hito de destrucción al que sigue más trabajo

Los dos responsables reconocieron la destrucción verificada de armas químicas en agosto. Es un hito concreto dentro de una tarea mucho más amplia: establecer qué queda, asegurarlo y comprobar que la destrucción cumpla los requisitos de la Convención sobre las Armas Químicas.

Son cuestiones distintas. Una operación de destrucción puede dar cuenta del material incluido en ella sin resolver si se han declarado todos los elementos o instalaciones pertinentes. El resumen de la OPAQ sobre Siria distingue la destrucción del material declarado de la labor continua para resolver lagunas e incoherencias en la declaración siria.

Esa diferencia explica por qué un país puede completar una operación importante de destrucción y seguir necesitando más verificaciones. El problema no es únicamente cuánto se ha destruido. También es saber si está completo el inventario con el que se mide el progreso.

La cooperación requiere acceso y ejecución

El comunicado de la OPAQ señala que al-Shaibani reafirmó el compromiso de Siria con la aplicación de la convención y la rendición de cuentas por el uso de armas químicas. Dallafior destacó la protección de civiles y el riesgo de proliferación del material restante.

Ninguna de esas declaraciones aporta un inventario de lo que sigue pendiente de destrucción. El anuncio tampoco especifica los próximos pasos operativos. Por tanto, la prueba útil de la reunión serán el acceso posterior, las conclusiones verificadas y los trabajos de destrucción terminados, más que una descripción diplomática del progreso por sí sola.

Es una distinción habitual en la vigilancia internacional: un acuerdo establece un marco, mientras el trabajo resultante determina lo ocurrido dentro de él. La guía de Military Ledger sobre la autoridad y el acceso concedidos a los observadores explica por qué las condiciones de una misión importan junto a sus conclusiones.

Por ahora, la novedad del 13 de octubre es una cooperación institucional renovada sobre un expediente de armas químicas sin cerrar. No permite declarar a Siria libre de todas las armas químicas restantes de la era de Assad ni suponer que ya se haya aplicado un nuevo calendario.